¡Hola! Soy Coqui

Soy un gatito negrito con ojos grandes y muchas ganas de dar amor.
Mi misión es sencilla: recordarle al mundo que los peluditos sentimos, soñamos y también necesitamos cariño.

Si con mi voz puedo hablar por los que han sido olvidados, maltratados o usados sin amor… entonces ya estoy haciendo algo bonito.

Mi caminito hasta aquí

Yo no siempre tuve una camita suave ni un plato calentito.
Cuando nací, tuve una experiencia difícil…
Nadie me quería por mi colorcito negro, y pasé mucho tiempo en la calle junto a mi mami, buscando refugio y esquivando peligros que un gatito tan chiquito no debería conocer.
A veces hacía frío, a veces teníamos miedo, y muchas personitas pasaban de largo sin mirarnos.

Pero un día… por fin aparecieron mis papis.
Ellos me vieron como realmente soy: un peludito con ganas de vivir, de amar y de ser amado.
Desde ese momento mi vida cambió, y mi corazoncito aprendió que incluso los comienzos más duros pueden llevarte a un hogar que te abrace fuerte.

Hoy soy un gatito curioso, juguetón y feliz, pero nunca olvido de dónde vengo…
Por eso valoro cada caricia, cada mirada bonita y cada persona que ve más allá del color de mi pelito.

Lo que me gusta

Jugar con estambre

Las bolitas siempre se me escapan… pero creo que les gusta jugar conmigo tanto como yo con ellas.

Dormir sobre Chandis

Ahí todo se siente suavecito y seguro… como si el mundo entero se hiciera bueno por un ratito.

Lamerme la
patita

No solo es para verme guapito… también me calma cuando mi corazoncito late fuerte.

Explorar rinconcitos

A veces meto mi colita donde no cabe, no por travieso… sino para explorar nuevas cosas.

Hacer
videítos

Lo que más me alegra es verte cuando tú sonríes… porque entonces sé que mi día ya valió la pena.

Mi Familia

Mi familia no empezó conmigo… empezó con un abrazo que cambió mi vida.
Cuando llegué a mi hogar, todavía tenía miedo de muchas cosas, pero ellos me miraron con tanta ternura que todo dentro de mí se aflojó poquito a poquito.

Vivo con Chandis, que es enorme, enorme… pero tiene el corazón más suave del mundo.
Él me cuida, me deja treparlo, me aguanta mis travesuras y a veces me mira como diciendo: “Está bien, Coqui… quédate aquí.”

Mis papis y Juankis también son parte de mi mundo.
Ellos fueron quienes vieron valor en este peludito negro que muchos ignoraron.

Esta es mi familia.
La que me salvó, la que me abrazó, la que me enseñó que pertenecer también es posible para los gatitos como yo.

Mi Misión

A veces los gatitos pequeñitos como yo venimos de historias difíciles… y no todos tienen la suerte de encontrar un abrazo que les cambie la vida.
Por eso, aunque soy chiquito, tengo un deseo grande en mi corazón:

Quiero darle voz a los que nadie escucha.
A los que viven solitos, a los que tienen miedo, a los que esperan un hogar,
y a los que han sido lastimados sin entender por qué.

Si mis ronroneos, mis palabras o mis videítos pueden tocar aunque sea un corazoncito…
entonces ya estoy haciendo algo bonito.

No soy un héroe, solo soy un gatito que quiere que el mundo sea un poquito más amable
para todos los peluditos olvidados.

Gracias por venir a conocerme…

A mí me gusta mucho cuando alguien se queda un momentito aquí conmigo.
Si quieres seguir explorando, yo te acompaño con mis ojitos brillantes
y mi colita haciendo tic-tic de emoción.